domenica 31 gennaio 2016

Partenze

Nel Tempo ci siamo trovati,
nel Tempo ci ritroveremo.

Non qui, ché questo
tempo non fu, per noi.

Dondolati da un vagone in corsa,
perduti tra luci di case lontane.

Cinque lettere d'andata,
cinque di ritorno.





domenica 23 agosto 2015

EL ALMA DE LAS COSAS / COSAS CON ALMA

¿Tienen alma las cosas? ¡Claro que no! Entonces, ¿ por qué a algunos de nosotros (por suerte, no tenemos todos las misma tonterías...) nos parece que sí, que hay cosas con alma?
Cosas con alma: objetos especiales que casi cobran vida... por lo menos, en nuestra imaginación.

¿Qué es lo que ocurre cuando se crea ese vinculo entre nuestro mundo interior y ciertos (que no todos) objetos? ¿Cuál es el desencadenante de esa relación surrealista (y, porque no, un poco enfermiza) entre la persona y las cosas?

Tal vez, la respuesta sea muy sencilla: ciertas cosas, por el motivo que sea, se ven asignado un rango especial, simplemente porque se transforman en una pequeña extensión de nosotros mismos; un enlace entre nuestro mundo interior y la realidad que nos rodea; un "transfer" emocional en miniatura.
De hecho, éste es un fenómeno bastante típico de la adolescencia, esa fase de la vida en la que necesitamos "proyectarnos", en la que parece imprescindible  identificarse con algo externo a nosotros mismos. El grupo, las celebridades, las modas... Y los objetos - dígase la ropa, por ejemplo - responden perfectamente a este fin. ¿Quien no ha tenido su chaqueta favorita, su chándal favorito, sus deportivas favoritas? Chaqueta, chándal y zapatillas exactamente iguales a todas las de los demás, por supuesto; pero que para nosotros, desde luego, eran únicas, irrepetibles e insustituibles.

¿Y en la edad adulta? ¿No es un poco raro que un adulto atribuya relevancia sentimental a un objeto?
Pues, sí. Y no. La verdad, a una cierta edad, es bastante ridículo encariñarse con una falda, un par de zapatos, o un jarrón kitsch. Sin embargo, eso a algunos (los de la tontería aquella de las cosas con alma) nos ocurre. Y no nos ocurre con todas las cosas en general, sino sólo con algunas en especial, objetos a los que le "transferimos" una valencia emocional que, por lo contrario, no atribuiríamos a otros objetos del mismo estilo, por mucho que estos sean exactamente iguales. Lo igual no es lo mismo.
En fin, en mayor o menor medida, muchos atribuímos a ciertos objetos  un valor que probablemente sea exagerado e impropio. Sin embargo, se trata de un proceso del todo automático, incontrolable e imprevisible. Osaría decir que estamos hablando del mismo proceso por el cual se originan lo símbolos. Y esto de los símbolos no es cosa baladí.

Las cosas que vienen cargadas de valencia espiritual se transforman en símbolos. Según el diccionario de la RAE, un símbolo es una "representación sensorialmente perceptible de una realidad, en virtud de rasgos que se asocian con ésta por una convención socialmente aceptada".
Si reducimos la definición general hasta encasillarla en nuestro pequeño mundo interior, tendremos cada uno nuestros "símbolos" personales y personalizados.

Bueno, en fin. Tal vez las cosas (ni siquiera las personas) tengan alma... que no la tienen. Sin embargo, ¿por qué hay que renunciar a la ilusión de tener entre las manos algo especial, único? Aunque sea especial y único sólo para nosotros. Y para nadie más.




domenica 24 maggio 2015

LA HOGUERA DE LAS INTRASCENDENCIAS

o la QUEMA de COSAS SIN ALMA

Pt. 2

Mientras tanto, en la celda de al lado, alguien estaba cantado.
Y aunque, en realidad, a esa secuencia estridente de sonidos guturales y sollozos difícilmente se le hubiese podido llamar canto, la disonancia, el desafino, al traspasar las duras paredes, se iban convirtiendo en música en el apenado corazón de Mariola. Y lo llenaron tanto que no dejaron ya lugar para albergar, pavorosos, los gritos de la jauría humana que afuera le esperaba.
Sin darse cuenta, dejó de mecerse, dejó de pensar, casi dejó de respirar, y se paró a escuchar. Y...
-¿Quién eres? – gritó.
Sin embargo, en el momento mismo en que le pareció haberlo comprendido todo, tan pronto como había empezado, la cantilena cesó.

El chico miraba por la ventana, los grandes ojos oscuros llenos de lagrimas... Una pira, dos palos. De repente, se acordó de esa nana que su madre le cantaba de pequeño, cuando tenía miedo de las sombras y solo el perfume de su piel y su dulce voz lograban tranquilizarle. Y empezó a cantarla, entre sollozos y suspiros ahogados.
-¡No llores! ¡Eres un hombre, por Dios! - le habría lapidado la inflexible voz de su padre.
Descartó ese recuerdo. No era su padre la persona con la que quería compartir sus últimos momentos. Tornó a concentrarse sobre la canción, y sintió  cómo las lagrimas volvían a fluir a borbotones, cómo el pecho se desgarraba entre imponentes suspiros. Ladeó la cabeza y se abrazó. Un brazo, luego otro. Y otro, y otro más. Quatrobrazos le llamaban. Y cuatro brazos eran los que tenía.
Su madre nunca le había reprochado esa disconformidad suya a las leyes de la biología. Por otro lado, su padre le llamaba engendro, bicho raro, y cosas similares, cual eco de los comentarios de la gente, tal vez con la convicción de que ese adecuarse a la opinión común le librara, en toda medida, del cargo de ser quien semejante anomalía había regalado a la raza humana.
Tornó a descartar el recuerdo de su padre. Los dedos de las dos manos derechas se entrelazaron con los de las dos manos izquierdas, y dejó que las palabras, el canto, los sollozos se fundieran en un solo y desgarrado lamento. Cuando, de repente...
-¿Quién eres? -alguien gritó.
Podía haber sido cualquiera entre esa selva humana que, allí abajo, increpaba hacía su ventana; pero no, estaba seguro, ese grito había llegado de un lugar mucho más cercano, como si de su propio corazón hubiese brotado, y en su alma retumbado.
Se acercó a la pared. Con el largo y fino cuerpo pegado al muro y sus cuatro brazos extendidos, parecía una libélula a la que  algún malvado hubiese arrancado las alas.
-¿Quién eres? – gritó a su vez, con toda su fuerza. Como si esas dos palabras fueran las únicas que le quedaran de todo cuanto hubiese dicho y oído a lo largo de su no muy larga vida. Le pareció escuchar un ruido, un arrastrar de cadenas. Y luego sí, percibió, fuerte y clara, la presencia al otro lado, apoyada a la pared, casi queriendo fusionarse con el muro, igual que él, como si sus alientos pudiesen derretir los fríos bloques de piedra. Le pareció percibir su respiración, sus suspiros, sus pensamientos, su desazón ... 

Permanecieron así, durante largo rato, mientras que, fuera, el fervor iba subiendo a medida que el sol se alzaba en el horizonte.




mercoledì 1 ottobre 2014

La HOGUERA de las INTRASCENDENCIAS

o la QUEMA de COSAS SIN ALMA

Pt. 1


Era de noche. Una noche negra y cerrada como pocas, tan oscura y tenebrosa que hasta los murciélagos apenas se atrevían e emprender breves y rápidos vuelos. El silencio había caído como una lápida sobre el pueblo y todos sus alrededores, y era tan espeso que casi se podía tocar.
Desde la cercana iglesia, una campana tocó la una. En la lejanía, un lobo aulló. Un relámpago iluminó por escasos segundos el cielo, y llenó la estancia de sombras amenazadoras.
¡El escenario perfecto para una película de terror!
De hecho, eso era exactamente lo que era: una historia de terror. Su propia historia de terror. Aunque ser la protagonista de algo tan terrorífico no le agradaba lo más mínimo. Por el contrario, le parecía todo tan increíble que se sentía desdoblada, como si estuviese observándose a si misma recitar un papel que nunca había tenido la oportunidad de aprenderse.

No era hermosa, eso siempre lo había sabido; pero nunca habría pensado que llegaría a asustarse al ver su propia imagen reflejada en un espejo. ¡Si hasta le habían salido antenas! Y, para más inri, había tenido la mala suerte de acabar - todavía no recordaba cómo - justo en un pueblo donde la gente de un cierto color era vilmente despreciada. Sí, porque, efectivamente, era imposible negarlo, su tez tenía ahora - no así antes - precisamente ese cierto color: un verde guisante pálido, que no solo era odiado por la gente del pueblo, sino que también hacía que fuera imposible pasar desapercibido. ¡No es de extrañar que la encarcelasen nada más verla!
Aun así, Mariola - qué ese era su nombre, y era lo poco que recordaba con certeza - no conseguía entender cómo todo aquello había podido ocurrir, y se sentía absolutamente ajena a lo que estaba sucediendo a su alrededor. Como si de verdad fuese mera espectadora de una película de terror. Aunque, por mucho que pellizcase esa espesa corteza en la que se había convertido su piel para despertarse de la pesadilla, la inclemente realidad volvía a abofetearla una y otra vez, y la protagonista de esa historia terrorífica seguía siendo ella misma.

Le habían dicho que solo había un final para la gente de su ralea: la Purificación.
Bueno - había pensado en un primer momento - no suena demasiado mal. Me purifico y sigo por mi camino - fuese cual fuese.
Sin embargo, las miradas llenas de odio de sus interlocutores le dieron alguna que otra pista de que no iba a ser tan sencillo.
"¡Fuego!" - gritó un hombre, el más viejo de todos, apuntando su artrítico dedo contra ella.
"¡Fuego!" - repitió otro, escupiendo al suelo.
"¡Fuego! ¡Fuego! "¡Fuego! ¡Fuego!"  - empezó a gritar toda la plaza: hombres, mujeres, niños, gatos, perros, y una cacatúa que pasaba por allí.
Si aún le quedaba alguna duda, la pira que empezaron a construir justo debajo de la ventana de su celda, hablaba por si sola. Otro gesto cordial de la gente franca de ese pueblo, amante de la virtud, de las sanas costumbres, y que desde luego no se andaba con rodeos.
De vez en cuando, alguien alzaba la mirada hacía su ventanuco, y le lanzaba algún improperio.
- ¡Muerte! ¡Muerte al monstruo! - gritaban a turno los encargados de la pira, como si de algún ritual sagrado se tratase.
De hecho, en el subconsciente  colectivo de ese pueblo, todo aquello respondía a los supremos dictados de las leyes de la perfecta convivencia: señalar al enemigo con el fin de aniquilarle, y así salvar las almas de los justos (práctica esta muy vigente entre las comunidades más comprometidas con la causa del bien común).

Estaba claro que su purificación implicaba pasar por el fuego; y, por muy dura y resistente que su nueva corteza apareciera, no iba a ser fácil. Pero...¿purificación de qué? ¿Qué es lo que había hecho, a parte de ser verde? Todo lo que conseguía recordar, por mucho que se concentrase, era que se llamaba Mariola y que, desde luego, antes ni era verde, ni sus orejas parecían antenas.

Un atrevido rayo de sol consiguió vencer la oscuridad de su celda, y su corazón se aceleró. La hora de su fin estaba cada instante más cerca.
Sentada en el frío suelo, Mariola cruzó sus nuevos, rechonchitos dedos verdes; se hizo un ovillo y empezó a mecerse.

Mientras tanto, en la celda de al lado...

SEGUIRÁ... ¿SEGUIRÁ?... ¡SEGUIRÁ!





mercoledì 13 agosto 2014

mercoledì 6 agosto 2014

Non c'è più tempo

Sui muri, le fotografie ingiallite
recitano (interminabili) requiem.




mercoledì 2 aprile 2014

venerdì 8 novembre 2013

a.C. / d.C.

Dimenticherò la tua voce,
i tuoi occhi,
le parole mai pronunciate,
i baci frustrati.

Dimenticherò le mani
che ho tenuto tra le mie
e la tenerezza di momenti fugaci.

E quando avrò dimenticato,
dimenticherò di aver dimenticato.



mercoledì 18 settembre 2013

GIOIA

Ecco, ti sento
(ri)nascere.

Sottile.
Discreta.
Silenziosa.

Eppur presente.




martedì 3 settembre 2013

a.C. / d.C.  

Olvidaré tu voz,
tus ojos,
las palabras nunca pronunciadas,
los besos frustrados.

Olvidaré las manos
que tuve entre las mías,
y la ternura de momentos fugaces.

Y cuando haya olvidado,
olvidaré haber olvidado.




mercoledì 28 agosto 2013

FRUSLERÍA


Un día,
quise decirte
que te quería 
decir
que te quería
y te quise,
un día.




venerdì 12 luglio 2013

martedì 2 luglio 2013

lunedì 24 giugno 2013

DELL'IMMENSITÀ ED INFINITA ESIGUITÀ

Dalle melmose sponde del piccolo stagno,
la pulce d'acqua contemplava il cielo stellato.




giovedì 20 giugno 2013

RUMORE

Chiudo gli occhi, respiro.
Sulla pagina, solo un punto sperduto tra frasi sconnesse.



martedì 18 giugno 2013

EL FIN

Miró hacía abajo. Demasiado arriesgado, pensó. 
Un soplo de aire la hizo estremecerse. No hubo más tiempo.

Cayó, suave y lentamente, mecida con dulzura,
arropada por el cálido abrazo del viento.





giovedì 13 giugno 2013

DISONANCIAS

Te respondí, y mis palabras sonaron como graznidos,
chocaron contra tu muro, y me derrumbé.
Respuesta equivocada, dijiste.

Equivocada talvez fuera la pregunta...